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La
Selva de Bia³owie¿a pertenece a la región cultural-histórica llamada
Podlasie que constituye un área de intercambio e interacción de
varias comunidades y sus culturas. En esta zona fronteriza se
encuentran y coexisten dos tradiciones: oriental y occidental, y
tres culturas: bielorrusa, ucraniana y polaca...
El efecto de la mezcla de los diferentes patrones culturales es la
presencia de objetos que demuestran rasgos de varias culturas. Los
observamos en todas las dimensiones del patrimonio cultural: social
(característica étnica de la región, su composición religiosa, vida
comunitaria y fenómenos lingüísticos), material (arqueología,
necrópolis, antiguo sistema de vías de comunicación, arquitectura
local y cultura del pueblo) y espiritual (arte, música). La
formación y la consolidación de este encuentro de culturas las ha
determinado la complicada historia de esta zona.
La Selva de Bia³owie¿a, junto con el Parque Nacional de Bia³owie¿a
situado dentro de sus límites, es un bosque histórico. Las huellas
humanas más antiguas en esta zona datan del neolítico, así que
tienen aproximadamente 5000 años. Los objetos provenientes de las
épocas posteriores, de la Edad Media, que siguen siendo descubiertos
en los muy numerosos cementerios de túmulos, confirman la diversidad
étnica y social de la población de esta zona.
Hasta el siglo XIII la región fue una zona fronteriza de los estados
medievales: Rutenia, Polonia y la Orden Teutónica, y de los tribus
yatvingianos. Como estos terrenos constituyeron los confines de los
Eslavos Orientales y los Eslavos Occidentales (con las diferencias
evidentes entre el norte y el sur), no es posible trazar aquí una
visible línea de demarcación entre las influencias culturales. En
esta región cambiaba el poder político, determinando influencias y
rumbos de colonización. Entre los siglos X y XIII predominaban
alternativamente la colonización mazoviana, identificada con la
etnia polaca, y la colonización rusa, de los territorios de las
actuales Bielorrusia y Ucrania. Un porcentaje considerable de la
población que estuvo llegando a la regón, constituyó la nobleza,
tanto mazoviana, como rusa. Los siguientes 200 años caracteriza la
falta de estabilidad política. En definitiva, las fronteras de los
estados se establecieron en el siglo XV: la Selva de Bia³owie¿a,
como el cazadero real, entró a formar parte del Gran Ducado de
Lituania. Desde el año 1569 hasta el último reparto de Polonia, una
parte de la frontera entre el Reino de Polonia y el Gran Ducado de
Lituania corrió a lo largo del borde oeste de la Selva. En la
fundación de nuevos pueblos participó, junto con los forasteros, la
población local. Los nombres de las localidades como, entre otros,
Nowy Kornin y Nowe Berezowo (“nowy” en polaco significa “nuevo”),
indican que sus habitantes procedían de los pueblos levantados antes:
Stary Kornin y Stare Berezowo (“stary” en polaco significa “viejo”).
Alrededor de la Selva de Bia³owie¿a se formó una cadena de poblados,
donde vivían los miembros del servicio del rey: tiradores, guardas y
ojeadores. Los habitantes de esas localidades poseían derechos y
obligaciones distintos de los de los siervos que poblaban las
entradas de la Selva. Así, además de la diversidad étnica, comenzó a
formarse la diversidad social de la región. En la época cuando
Polonia fue repartida entre Rusia, Austria y Alemania, desde el año
1775 hasta el 1915, el área perteneció al Imperio Ruso. Después del
año 1831, al mosaico étnico se incorporaron los rusos, los cuales
obtuvieron las fincas confiscadas a la población autóctona como
castigo por su participación en las insurecciones. En el siglo XX ,
tras la recuperación de la independencia por Polonia, con relación a
la explotación intensificada de la Selva, a sus cercanías comenzó a
afluir en masa la población obrera étnicamente polaca de la Polonia
central y occidental. Precisamente en aquel entonces, empezó a
desarrollarse la ciudad Hajnówka. Los tiempos de la Segunda Guerra
Mundial produjeron un éxodo de la población judía de esta región.
A pesar de que las nuevas fronteras del Estado establecidas tras la
Segunda Guerra Mundial provocaron el cambio de población, la región
continua las tradiciones de la República de Naciones. El idioma
utilizado actualmente por los habitantes es, además del polaco, una
mezcolanza de dialectos bielorrusos (cuyas características son,
entre otras, los modos de pronunciación llamados “dziakanie” y
“akanie”) y ucranianos (entre otras, la pronunciación dura de la
letra “yat” del antiguo idioma eslavo como “i”, la existencia de la
“h” sonora y sorda). Entre otros fenómenos lingüísticos destaca una
tradición viva de usar los nombres propios para denominar campos,
partes del pueblo, etc. También se han conservado las huellas en
forma de nombres propios de las áreas aisladas llamadas “uroczysko”,
o sea, terrenos misteriosos en medio de un bosque separados de
manera natural de lo que les rodea, relacionados con el culto
religioso.
El mosaico étnico que existe en esta región se basa también en una
complicada panorama de relaciones religiosas. Los documentos
históricos testimonian que dentro de la Selva de Bia³owie¿a o en sus
bordes fueron fundados los templos de las distintas religiones, como
los uniatos, católicos, ortodoxos, protestantes, bautistas y judíos.
En la Polonia de hoy, las dos terceras partes de la totalidad de la
minoría nacional bielorrusa y de los ortodoxos (lo que no significa
lo mismo), vive precisamente en la parte meridional de la región de
Bia³ystok, en las cercanías de la Selva de Bia³owie¿a. Como la zona
objeto de la descripción constituye un punto de encuentro del
cristianismo occidental y del cristianismo oriental, aquí se
concentra también una completa representación de los tipos de la
arquitectura religiosa: desde las construcciones datadas de los
siglos XVII y XVIII de la época uniata hasta los templos construidos
según los proyectos modernos, pasando por las iglesias clasicistas
de fines del siglo XVIII y principios del XIX y de estilo ruso
llamado neobizantino de fines del siglo XIX – desde las capillas de
madera hasta las catedrales ortodoxas de ladrillos o piedras. Un
monumento de gran valor del patrimonio cultural es el cementerio
alemán del siglo XIX, situado junto al poblado forestal Czo³o. Es el
único recuerdo que ha subsistido de los tiempos de colonización
alemana dentro de la Selva. Otro importante testimonio del pasado
son los lugares de ejecuciones masivas que sucedieron durante la
ocupación de la Selva por las tropas alemanas entre los años 1941 y
1944.
Considerados como monumentos históricos de la ordenación territorial
son los parques de estilo inglés, como los creados en el siglo XIX:
Park Pa³acowy (Parque de Palacio) y Park Dyrekcyjny (Parque de
Dirección) de Bia³owie¿a, y los restos del parque de Zwierzyniec,
así como los diseñados en el siglo XX: el parque contiguo a la casa
solariega de Wojnówka y el parque junto a la actual sede de la
Jefatura del Distrito Forestal Bia³owie¿a. El centro del poblado
Bia³owie¿a ha sido reconocido como la zona del paisaje protegido y
el Conservador de Monumentos de Voivodía lo ha rodeado de sus
cuidados. La arquitectura tradicional de madera también ha guardado
las antiguas disposiciones territoriales de los tiempos de las
primeras localizaciones o de las modificaciones sucesivas. Aquí se
encuentran los pueblos de disposiciones territoriales del siglo XVI,
es decir, las llamadas hileras, o los caseríos de nobles, las fincas
alargadas de tipo de Hajnówka y Bielsk Podlaski del siglo XIX y las
colonias de los años treinta del siglo XX. En muchos de los pueblos
se ha mantenido la arquitectura tradicional de las casas de madera y
la antigua disposición de las fincas. En todos, la casa residencial
típica es el edificio de habitaciones estructuradas en dos ejes, de
planta asimétrica, de paredes de construcción de entramados, el cual
está cubierto por tejado de dos aguas y posee el sistema de
calefacción centrípeto. En muchas localidades se puede observar la
riqueza de ornamentos de madera como entre otros, las contraventanas
esculpidas, la decoración calada de ventanas, esquinas y porches,
las tablas de remate de casas con adornos recortados, a menudo
colocadas en mosaicos. Lo interesante es que aquí coexisten los
elementos arquitectónicos característicos de los distintos grupos
étnicos, por ejemplo, el porche de Podlasie, los ornamentos de las
ventanas de Bielorrusia (llamados “nalicznik”), el coronamiento de
techo de Mazuria (llamado “¶parogi”).
También llama la atención la existencia en la Selva de Bia³owie¿a de
la arquitectura de estilo suizo como, por ejemplo, Dworek
Gubernatora (Casa Solariega del Gobernador) en Park Pa³acowy, la
sede del Centro de Bosques Nativos del Instituto de Investigación de
Silvicultura situada en Park Dyrekcyjny, la estación de ferrocarril
Bia³owie¿a Towarowa. En la misma Bia³owie¿a, muchos de los edificios
pertenecientes al conjunto de la residencia cazadera de los zares
fueron construidos de estilo suizo, complementado por elementos
rusos. De los años treinta del siglo XX data la iglesia católica en
Bia³owie¿a, un hermoso ejemplo del estilo neorenacentista en
Polonia.
Hasta hoy, en la cultura material y espiritual de esta región han
perdurado las referencias a distintos grupos sociales (nobleza
mazoviana y rusa, siervos y reyes), étnicos (polacos, bielorrusos,
ucranianos) y religiosos (católicos, ortodoxos) que habitaban la
zona en el pasado. En muchas casas ortodoxas todavía podemos ver
“los santos rincones” donde están colocados los iconos.
Los elementos habituales en el paisaje local son las capillas y las
cruces de madera, levantadas en soledad o, más a menudo, en grupos.
Su numerosa representación también tienen otros ejemplos de la
arquitectura pequeña, como cubiertas de pajares, cigoñales, cercas
de madera. En muchas granjas de esta zona, el uso de los utensilios
y enseres de madera considerados arcaicos en la Polonia central u
occidental, resulta algo cotidiano. La artesanía tiene una gran
variedad de formas, conservando sus antiguas técnicas de elaboración.
Aquí podemos admirar las telas bordadas (entre otros, el bordado de
tipo tejido llamado “peretyki-perebory”) y los tejidos artísticos
muy característicos de toda la región de Podlasie: las alfombras (de
lana) y las semialfombras (de lino) de dos urdimbres, así como la
“buronka” y los tejidos calados. La tejeduría tradicional es la
actividad casera de mujeres, que utilizan, sobre todo, el lino y la
lana. El tipo predominante de la decoración de tejidos son grandes
cuadros de color blanco y marrón.
En la medicina popular tradicional se aplican numerosos métodos de
fitoterapia, a la que se dedican, en particular, las mujeres
llamadas “szeptuchy” (la palabra derivada del verbo “szeptaæ” que en
polaco significa “susurrar”) que suelen susurrar oraciones al agua,
al fuego y al aire, aunque curan usando las hierbas. Los
restaurantes de hoteles y pensiones sirven diversos platos locales
tradicionales preparados de verduras y setas y condimentados con
hierbas según las recetas de sus antecesores.
Un conjunto de objetos históricos muy importante son las antiguas
vías. En la Selva funcionaban tres tipos de vías: los caminos usados
para transportar los beneficios del bosque, los caminos usados
durante las cazas (tanto organizados por los reyes, como por los
zares) y la red de vías de comunicación. Algunos caminos trazados
dentro de la Selva se transformaron con el tiempo en caminos más
grandes, otros se convirtieron en caminos reales o vías económicos,
por ejemplo, la carretera Narewkowska y su prolongación, la
carretera Sinicka (Vilna - Goradnia - Bia³owie¿a - Kamieniec -
Cracovia), y el llamado camino real (Bielsk - Bia³owie¿a -
Szereszewo - Pruzhany). Los antiguos caminos medievales se
utilizaban hasta mediados del siglo XIX. La renuncia de esas vías de
comunicación estuvo relacionada con la introducción de la división
artificial de la superficie del bosque. Toda la Selva de Bia³owie¿a
fue dividida en cuadrados de lado 1 versta (1066,78 m). Esta
división sigue funcionando desde hace casi 200 años y ha alcanzado
el rango de monumento histórico. La numeración de secciones es igual
desde su comienzo.
Se han conservado las huellas de pesebres para animales y comederos
para aves, de claros de pastos de cazaderos de principios del siglo
XX, así como de los elementos de la antigua industria forestal:
pegueras, pilas de carboneo, carboneros, depósitos de armadía.
Asimismo, hay que mencionar la apicultura silvestre. La primera
referencia histórica sobre la apicultura de la Selva de Bia³owie¿a
data del siglo XVI. Según las fuentes, existían dos tipos de
colmenas: arrendadas (de pago) y reales. El inventario realizado en
el año 1796 menciona que en la Selva de Bia³owie¿a hubo en total 632
colmenas con abejas y 6601 colmenas vacías. Actualmente, se ha
comprobado la existencia de 54 colmenas. Para los habitantes de esta
región, el bosque siempre ha tenido una gran importancia económica,
ya que aquí se pastaba el ganado, en los claros de bosques de robles
y carpes y a orillas de ríos se dallaba la hierba, en la mismísima
Selva se labraba campos pequeños. Además, podemos encontrar aquí las
huellas de pueblos. Para encender el fuego e iluminar los hogares se
utilizaba las teas, es decir, las astillas de madera desprendidas de
los troncos chamuscados de pinos e impregnadas en resina. Aunque
esta forma de utilizar los árboles de la Selva fue prohibida a fines
del siglo XIX, aún hoy podemos encontrar los llamados “wy¿arowe
chwoje”, vivos o muertos, que llevan marcas de carbonización y de
cortes de hacha. En la Selva también existen las huellas de la
explotación de la madera en escala industrial, datadas de los siglos
XIX y XX. Son los lugares de tala y claros provenientes de distintas
épocas, la red vial y las líneas de ferrocarril de vía estrecha
creadas entre los años 1916 – 1934.
Entre los eventos más interesantes durante los cuales podemos
encontrarnos con la multiculturalidad destacan los siguientes: el
Festival Internacional de Música de Iglesia Ortodoxa en Hajnówka (en
las dos últimas semanas de mayo), el evento folclórico “La Noche de
Kupala” (en Bia³owie¿a – de mayores bielorrusos, en Narew – de
jóvenes bielorrusos, en Dubicze Cerkiewne – de ucranianos; el primer
sábado de julio), los Encuentros Folk en Czeremcha.
Ewa - Moroz Keczyñska |